La estrategia de las bacterias
Publicado el: Viernes 13 de julio de 2012 | Categoría: #CarneopescadoJavier Jiménez
Esos bichos repugnantes que se esconden detrás del microscopio dan unas lecciones magistrales. Llevan millones de años sobre la faz de la Tierra, y seguramente vagando por el espacio. En nuestro planeta su código genético se ha adulterado, invadido e impregnado a animales y plantas, a los fósiles y a las especies que están por venir (si les damos tiempo). Pero han variado poco su estrategia: las bacterias son innovadoras. Si, no han cambiado en millones de años, pero evolucionan constantemente. No es un contrasentido.
Ellas viven tranquilamente, en nuestros intestinos, sobre las plantas, flotando en el aíre. Se reproducen, mantienen un equilibrio con víctimas y predadores pero, de pronto, algo cambia, la fiebre sube, un hongo se vuelve resistente, un antibiótico las destruye y zas! despiertas al monstruo. Empiezan a reproducirse con desenfreno, se disparan sus alertas y donde el crecimiento era controlado, su defensa frente al estrés las lanza a una frenética reproducción. Su factor de variación genética crece exponencialmente hasta que una de ellas en un alarde de innovación, se hace resistente al antibiótico, supera el estrés y mientras las demás sucumben frente al cambio del entorno, el individuo regenera la población, equilibra las relaciones y estabiliza la situación hasta el nuevo envite (…entre otras estrategias, mirar por este microscopio y os sorprenderán).
Pasemos de lo biológicamente más simple, la bacteria, a lo más complejo, el cerebro de un genio.
Hace unos días, Carver Mead, prestigioso ingeniero electrónico y reciente premio Fronteras del Conocimiento en TIC, decía que “la planificación es una de las maneras más eficaces de desalentar la innovación. Muy pocas de las ideas innovadoras tienen éxito, pero si no se permite intentarlo, ninguna lo tendrá”. Y añade, “hay una especie de resistencia cultural a admitir que la innovación es un proceso caótico, pero así es, porque innovar es, por definición, crear algo que no se había hecho antes… tenemos que dejar que el éxito ocurra, que los que tienen aspiraciones lo intenten, tolerar que fracasen sin que eso se considere un desprestigio. Conseguir este cambio cultural es más difícil que convertir una idea en un producto comercial” Ahí queda. ¿No os recuerda un poco a las bacterias?
Mi dilema es el siguiente: Las empresas, como el resto de la sociedad, son en estos momentos un bullicioso foro que jalea la innovación a todas horas. Hay miles de expresiones de uso frecuente que nos recuerdan que la humanidad no está subida en un tren, ni en un avión, ni siquiera en una nave espacial, estamos en una montaña rusa que entra y sale del túnel, que sube y baja sin previo aviso, que te hace despegar del suelo y al momento aterrizar de golpe. Innovamos cada vez más en más campos, descubrimos y aplicamos tecnología disruptiva con aceleración creciente, cada vez más dentro de nosotros, de nuestro organismo y de nuestras emociones.
En este descubrimiento permanente, ¿necesitamos de vez en cuando un ‘campamento base’, para entender, asimilar y aprovechar la innovación o debemos acostumbrarnos a la renovación permanente bebiendo ‘lo nuevo’ con naturalidad? Sed maniqueos.
CIERRE DEL DILEMA
La adaptación es constante. En la naturaleza el equilibrio siempre es inestable. Las bacterias, como nosotros, se enfrentan cada día a situaciones que te obligan a mantener el equilibrio con un entorno en permanente movimiento.
Sobre una placa de Petri, es fácil estimular o no la innovación en las bacterias, en la naturaleza el estímulo no cesa y la bacteria se adapta al cambio del entorno. Nuestra principal diferencia con la bacteria es que nosotros podemos imaginarnos (predecir ya es más complicado y a la actualidad me remito) los cambios futuros y tratar de prepararnos antes de que aparezcan, esto acelera el propio cambio y va complicando el método para la predicción.
La innovación queramos o no, se bebe a sorbos, constantemente. Pero de vez en cuando es bueno mirar más allá de tu entorno y pensar. Ahora descubrimos que una transformación genética de la planta del tomate, que aumentaba su rendimiento, nos ha impedido durante años apreciar su intenso sabor, y eso no se lo perdono a ese ingenioso
innovador.
¿Cómo debemos beber la innovación?
- Constantemente, a pequeños sorbos (80%, 8 Votos)
- Con buenos tragos y descansando (20%, 2 Votos)
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COMENTARIOS
Renovarse o morir, ya se sabe…
No hay vuelta atrás. la Innovación es un camino sin retorno. Y cada vez más acelerada.
El Cambio permanente es el escenario más estable. La supervivencia de los mejor adaptados a un medio … que es distinto al de ayer.
Ayer. Pasa cada día. Cada día tiene su ayer, un ayer que ya no se puede cambiar. Con suerte queda una lección aprendida. Hagamos que el ayer de mañana haya merecido la pena.
a+ javier!
no al campamento base, es una escalada sin retorno, sin posible consideración al tiempo que encontrarás en la subida a la siguiente cima.
innovar no es un fin, es una actitud; fallar pronto y aprender de ello es clave.
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El que no tenga una actitud de reconversión constante lo lleva mal.